Posteado por: mguffin en: 13 Febrero 2009
¿Alguien se acuerda de la revista Teleprograma? ¿Alguien la compra todavía? Pues ahí está, aguantado el tirón y continuando con la entrega de sus premios particulares, elegidos por sus lectores: los Tepés de oro. Treinta y cinco años han cumplido y, para demostrar que los teleginios también vemos la televisión española (sin pasarnos), Arena, Irene y una servidora nos dedicamos a despellejarlos. Porque los premios están para eso. Ya que Juanjo nos dejó huérfanas por causas de fuerza mayor (lo que viene a ser conocido como una gripe común), nos metimos en harina con unos galardones que, la verdad, pueden adivinarse antes incluso de que se anuncien las nominaciones y que, paradójicamente, luego o los emite la Sexta, o se quedan en el limbo.
Lo más curioso es que, como bien apunta Irene, todos tenemos interiorizados los Tepés como si fueran algo institucional, cuando a la vez se entregan unos premios de la Academia de Televisión que sí son «los de la tele». Pero esos sí que no tienen cadena que los emita, porque en este país damos premios casi en la clandestinidad sin que nadie los vea. TVE emite los Goya porque se juega sus cuartos, que si no… Además, estamos de acuerdo en que unos premios concedidos por el público pueden dar mucho miedo. Que se lo digan a Irene, que aún no se ha recuperado de la impresión de que Iván ganara Gran hermano. Y a Arena le pasa algo parecido, pero con Sabrina, aunque a ella el sufrimiento por amor le ganó el favor del público.
Pero a lo que íbamos. Que así sale Sin tetas no hay paraíso como mejor serie nacional (claro que, de las tres, sólo la ha visto Irene). Porque el Duque está muy bueno, pero luego, para elegir al mejor actor, ya se tira más de nombre y de prestigio, porque Antonio Alcántara ya es casi una institución, e Imanol Arias se lleva otro Tepé más. Hasta Matías Prats bromeó con el suyo, por enésima vez, cuando salió a recibirlo.
Siempre ganan los mismos, y en eso es en lo único en lo que se parecen a los Emmy. Y eso que las cadenas americanas hacen campaña, y presentan a sus candidatos (y los capítulos que éstos han elegido para competir), pero luego se acaba votando por inercia, o por la presentación más espectacular. Si no fuera por sus sentidos alegatos finales, James Spader nunca habría rascado bola por Boston Legal y, de la otra forma, ganó siempre que lo nominaron.
Pero no vamos a encendendernos con los Emmy y su fijación por Jeremy Piven, que para eso ya tenemos la inexplicable decisión de que Ángel Martín sea elegido mejor presentador de variedades, como si fuera Ramón García o presentara Noche de fiesta. Arena confiesa ser fan de Sé lo que hicisteis, y así compensa lo poco que a Irene le gusta ese programa. Pero el premio de Ángel Martín nos sirve para criticar las mezclas extrañas que se forman muchas veces en las candidaturas. ¿Qué pintan entre las presentadoras de variedades Patricia Conde, Susana Griso y Mercedes Milá?
Si es que nos gusta más criticar unos premios que, encima, decimos que no nos importan más (ja) que a un tonto un lápiz. ¿O no?
Esta tertulia se emitió, si mis neuronas llevan bien la cuenta, el 13 de febrero de 2009, y en ella estuvimos de charleta Irene de Bytheway y esta que os escribe, Marina de El diario de míster MacGuffin. A Arena también la podemos contar en esta especie de pseudo-corrillo de la Campos.
21 Mayo 2009 a 22:14
Me encanta el texto, Marina, pero me gusta mucho más no haberlo tenido que hacer yo, porque es escuchar o leer la palabra TP y sentir una pereza increíble por todo el cuerpo…